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Otoño aromático

¿Tomar infusiones es practicar la aromaterapia?

Por estos lares ha llegado el otoño. No sé si te pasa pero cuando bajan las temperaturas, yo instintivamente cambio el agua con limón, menta y pepino que me ha acompañado todo el verano (el “agua de ensalada” como la llaman mis hijos), por infusiones calentitas.

Y no me refiero a las infusiones “medicinales” me refiero a “agüitas de hierbas” que me gusta disfrutar por el mero gusto de tomar bebidas calientes. ¿Cuál es la diferencia entre una infusión medicinal y una agüita de hierbas? Sobre todo: el objetivo.

Para que una infusión sea medicinal, se necesitan hierbas concretas en cantidades adecuadas y se han de tomar en momentos específicos. Una “agüita de hierbas” la puedes hacer con un par de hojitas de alguna planta aromática que tengas a mano, y disfrutar cuando quieras. Eso sí: has de saber que la planta no sea inadecuada para ti, y en ningún caso abusar.

Los principales protagonistas de los últimos “artículos aromáticos” publicados en este blog, han sido hasta ahora los aceites esenciales -la principal herramienta de un aromaterapeuta-. Pero, recordarás que siempre insistí que es necesario tener en cuenta otras herramientas: los aceites vegetales, las mantecas, las arcillas, los hidrolatos…

¿Y las infusiones? ¿Tomar infusiones es una forma de practicar la aromaterapia? Un rotundo SI! siempre que hablemos de plantas aromáticas. Ten en cuenta que tan solo un 10% de entre las +/- 800.000 especies vegetales conocidas son capaces de generar componentes aromáticos. Y es importante subrayar, que no toda planta aromática es medicinal ni tampoco toda planta medicinal es aromática.

Las plantas aromáticas son un conjunto heterogéneo de especies con olor agradable para el ser humano. Aunque este criterio es muy subjetivo, lo cierto es que se ajusta muy bien a una serie de plantas que producen una gran cantidad de sustancias químicas volátiles, conocidos como metabolitos secundarios que, aunque no son esenciales para el crecimiento y la vida de las plantas productoras (por eso se llaman “secundarios”), sí son necesarios para su interacción con el entorno y se producen en respuesta al estrés que experimenta la planta. La mayoría de las plantas aromáticas son más resilientes que las que no lo son.

Nosotros, a través del proceso de la destilación, convertimos estos metabolitos secundarios volátiles en aceites esenciales. Pero no es la única forma de beneficiarnos de las maravillosas propiedades de dichos metabolitos. Para que desprendan sus principios activos y las conviertan en un sabor y un aroma, es suficiente con infusionar la planta aromática en un líquido: puede ser agua, leche, aceite (los oleomacerados), vinagre (los vinagres aromáticos).

Dependiendo de la planta y nunca lo olvides: de tu OBJETIVO, variará la preferencia entre planta fresca o seca, la temperatura del líquido y el tiempo de maceración.

Pero, para disfrutar de una simple infusión aromática, en la mayoría de los casos es suficiente llevar el agua a ebullición, apagar el fuego, añadir la planta y dejar que repose unos minutos. Filtrar y listo. En el tiempo que tardas en tomarte la infusión, la taza se convertirá en un pequeño “difusor” y estarás practicando la aromaterapia por vía olfativa también.

¿Mis favoritas en este tiempo?

La primera: el TOMILLO. Una buena infusión de tomillo requiere algo más que solo remojo: es mejor hacer una breve decocción ya que es una planta algo leñosa y dejarlo hervir unos minutos (5-10 es suficiente) extraerá más propiedades. Una infusión de tomillo es muy digestiva, te hará entrar en calor y potenciará tu sistema inmune por enumerar algunas de sus propiedades.

Otra de mis favoritas: la infusión de ROMERO. Creo que no terminamos de apreciar todas sus virtudes. Excelente planta adaptógena, gran estimulante natural, tónico reparador hepático, antibiótico natural entre otras muchas propiedades. Al igual que el tomillo, es mejor dejar que hierva unos minutos antes de filtrar. Hay quien dice que, al igual que el café, es mejor no tomarlo por la tarde noche, pero las últimas investigaciones señalan al romero como un gran remedio para insomnio… lo mejor? ¡prueba a ver qué tal te sienta a ti!

Y por supuesto no puedo no acordarme del JENGIBRE: un clásico para entrar en calor cuando hace frío. Además de ser un buen estimulante y antibiótico, es un potente antinflamatorio y excelente digestivo. Conviene usar el rizoma fresco y dejarlo hervir unos minutos. Su sabor es picante, y combina deliciosamente con limón y miel.

Una de las cosas que me encanta, es combinar las plantas entre sí y preparar infusiones de varias plantas juntas. ¿Qué tal canela, clavo y cascara de naranja? Mmmmm!

Si juegas a alquimista, acuérdate de que algunas plantas requerirán decocción, mientras otras con dejarlas en remojo tras apagar el fuego es suficiente. Puedes por supuesto hacerlo todo junto en el mismo recipiente, pero añádelas en el orden adecuado respetando los tiempos de cada una.

Imagen de Planisferio Celeste en Pixabay

Por ejemplo: añadir unas hojas de MELISA cuando ya apagaste el fuego donde estabas preparando tu agüita de tomillo, le dará a tu infusión un delicioso toque aromático además de transformarla en maravilloso remedio para tomar antes de dormir.

Antes de tomar ninguna infusión, considera las condiciones de tu salud ya que por ser naturales, las plantas medicinales no son inocuas. Tienen principios activos muy potentes y conviene conocer si tu condición no supone una contraindicación. Recuerda que natural no es igual a seguro: todo depende de la condición personal y de la dosis adecuada.

Te deseo un feliz otoño y que disfrutes de muchas agüitas de hierbas.

Y si quieres estar en contacto con gente afín, te invito a nuestra Comunidad Aromática Aromandala: un espacio gratuito de compartires y aprendizajes aromáticos:  PINCHA AQUÍ

Un saludo aromático, Magdalena

P.D.

Feliz de contestar a tus preguntas si las tuvieses. Escríbeme a: aromagdala@gmail.com

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