Blog independiente sobre vida consciente

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El sentido del aprendizaje creativo 

Desde que el ser humano pudo razonar, o incluso antes, existió la representación gráfica de aquello que era importante para esa sociedad o para esa persona.

Desde el origen de la humanidad hasta la actualidad lo visual es la base de nuestro sistema de comunicación. No hay más que levantar la vista un momento de esta lectura y hacer un paneo de la cantidad de información que recibimos de los colores, los diseños, los estilos y los mensajes visuales que están a nuestro alrededor.

Entonces ¿porqué nos permitimos mantener a los niños ajenos a este tipo de comunicación? ¿por qué no estudiar actualmente simbolismo, teoría del color, manejo de la perspectiva, cualidades de los materiales, pensamiento crítico sobre los audiovisuales o desarrollo de la creatividad?

Pensando en una respuesta severa podría suponer que me diríais: “porque no da tiempo a estudiar todo”. Y en este planteo, yo creo que sí se puede. Porque no se estudiaría aparte, se daría al mismo tiempo que el aprendizaje del resto de aspectos ya estipulados como necesarios.

Puede que, efectivamente consideréis más importante que la infancia estudie actividades curriculares de matemáticas y el lenguaje escrito, o puede incluso que consideréis más importante que eso, la filosofía o la inteligencia emocional. En cualquier caso el problema no lo veo en el contenido, sino en la forma de aprenderlo.

¿Conocéis algo que no pueda enseñarse mediante el arte o las actividades manipulativas?

Yo personalmente creo que no, que desde el más complejo sistema científico hasta el sentimiento más profundo y escondido puede trabajarse desde lo físico, lo artístico y lo creativo, que la educación puede hacerse desde la perspectiva de la acción.

Una actividad artística bien adaptada a la materia o el tema en cuestión es una forma efectiva y placentera de aprenderlo. El truco está en cómo adaptarlo a lo que estamos tratando: primero hay que pensar en los aspectos visuales de dicha materia y luego en el entramado que nos llevará a comprenderlo, reproducirlo o a fijar los conceptos verbalizados mediante las herramientas plásticas o corporales.

¿Cómo convertir una actividad teórica en algo artístico?

Tal vez el desafío más importante de esto es que para aportar estas actividades a los niños primero necesitamos tener suelta nuestra propia creatividad adulta, o tener la humildad suficiente como para escuchar las iniciativas de ellos y seguirles en su interés. En cualquier caso, ambas habilidades pueden aprenderse.

Pongamos un ejemplo: los niños están estudiando en clase el relieve geográfico, pues en nuestro taller visualizamos los distintos relieves y buscamos materiales con los que podamos tocarlos, cambiarlos e interpretar lo que tenemos que llegar a comprender. Con barro y agua pueden reproducirse, pero también con plastilina, con harina y agua o con papel. Puede incluso representarlo en forma de performance o inventarse un cómic con esos personajes y las necesidades de cada tipo de relieve. El solo hecho de dibujar ayuda a comprender muchísimos conceptos que no tendría sentido aprender de carrerilla.

La práctica creativa estimula, libera y permite a los niños ser protagonistas de su propia historia de aprendizaje.

Fuyumi Labra
DIRECTORA DE FUYUMILAB

Instagram @fuyumilab

MALAGA

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